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Cómo Mejorar Tu Marca Como Estilista

Por: - el 29 agosto 2017

Tienes el talento, la disposición y la visión de un verdadero estilista, pero sientes que te falta algo de fama y reputación para llenar tu agenda de clientes. ¿Por qué sucede esto y cómo puedes solucionarlo? La respuesta está en entender que eres una marca de servicios, y que si hasta ahora no has tenido el éxito que deseas, es porque tu marca necesita de algunas mejoras.

Desde el momento en que te gradúas de la escuela de belleza hasta que decides iniciar tu propio negocio, hacer de tu nombre, tu estilo y tu trabajo una marca profesional es algo que debes tener en cuenta para cultivar una gran reputación en el mundo del estilismo, haciendo que los potenciales clientes que escuchen tu nombre lo relacionen con trabajo de calidad.

Es aquí donde mejorar tu marca como estilista se vuelve una de las mayores inversiones que puedes hacer para tu futuro laboral y para abrirte un espacio entre los mejores.

Si recién estás comenzando a construir tu perfil profesional y no sabes muy bien por dónde comenzar, aquí te echamos una mano explicándote los tres puntos más importantes que debes conocer y que requieren siempre de toda tu atención para mejorar tu marca:

1. Crea tu clientela

clientes peluqueria
Hay muchos aspectos que influyen en tu crecimiento como profesional y en la propagación de tus habilidades, pero la gran mayoría de estos recaen en un factor importantísimo para cualquier estilista: su clientela; y no hablamos solo del trato y servicio que les das, por muy importante que sean, sino también de tu habilidad para atraer nuevas personas y la atención que prestes a mantenerlas como clientes fieles y felices.

La construcción de una clientela no se da de la noche a la mañana, pero puedes trabajarla constantemente prestándole mucha atención a lo que le ofreces a cada nuevo cliente; recuerda que el verdadero reto no está en conseguirlos, sino en mantenerlos. No te preocupes, que no requieres de toneladas de carisma innato o del mejor salón de belleza de la ciudad, sino de estar presto para ellos. Eso sí, bajo tus términos.

En primer lugar, delimita tu especialidad, ya sea corte, coloración, o tratamiento; se trata también de establecer un horario de trabajo fijo y confiable, apuntando todas tus citas y evitando decirle sí a todo trabajo que se te presente si pensar primero en tu agenda. Organízate, se selectivo, y verás cómo tu negocio fluye mucho más fácilmente.

Algunos consejos prácticos: si trabajas en un salón de belleza, dales tu nombre y tu horario a tus clientes; incluso si es la primera vez que asisten a tu lugar de trabajo, esto les dará la confianza para regresar y pedir tus servicios de nuevo.

Si haces algún trabajo que necesite de mantenimiento constante, como un corte muy bajo o coloración que requiera de retoques cada cuantas semanas, recuérdaselo a tu cliente y, si puedes, hasta pauta una nueva cita antes de que se vayan. Así tienes otra fecha garantizada y tu cliente notará tu compromiso con el trabajo que le acabas de realizar.

2. Date a conocer

redes sociales
Si empezaste a leer este artículo y no posees una cuenta profesional en por lo menos dos redes sociales, te permitimos una pausa en la lectura para que vayas a crearlas en este mismo instante.

¿Listo? Bien. Vivimos en una era digital donde el internet ha abierto miles de oportunidades de negocio, y uno de los más fructíferos ha sido el de la belleza y el estilismo. No podemos hacer suficiente énfasis en los beneficios que te brindaría tener una cuenta de Instagram en donde mostrar tus mejores trabajos, una página de Facebook en donde te puedan contactar para fijar una cita, o hasta un correo electrónico para asuntos exclusivamente comerciales.

Las redes sociales son tus mejores amigas a la hora de las relaciones públicas, pues te dan credibilidad y permiten que tu nombre crezca y gane presencia en el área; tener un buen catálogo online también hace que tu trabajo no pase desapercibido y sirva de referencia para otros clientes. Si tú mismo manejas tu propio negocio, te recordamos que tus cuentas deben estar en actividad constante y que deben ser actualizadas por lo menos una vez al día, así que te recomendamos que tengas a alguien que se encargue de prestarles atención y no dejarlas inactivas.

Otra recomendación bastante más tradicional es simplemente hablar de tu trabajo. Una de las tantas cosas buenas de ser un estilista es que tu oficio es un gran tema de conversación en situaciones sociales, dándote la oportunidad de hablar de las últimas tendencias y de lo bien que se te dan las nuevas técnicas; esto atraerá el interés de más de uno, y puede que al final de la noche termines con una nueva cita en tu agenda.

3. Define tu imagen

¿Quieres una clientela exclusiva o algo más accesible? ¿Un salón propio o dedicarte a editoriales y pasarelas? ¿Estás dispuesto a invertir en equipos y tecnología de punta o te enfocas más en la técnica?

Recuerda que toda tu imagen profesional debe coincidir con lo que te propongas como meta, desde tu estilo personal y tu manera de conducirte, hasta tus tarjetas de presentación y tus perfiles en redes sociales. Es muy importante que establezcas desde un principio a dónde quieres ir, a quién quieres llegar y la clase de clientes que quieres atraer, para así construir tu marca en torno a estos factores y disminuir en lo posible el tiempo mal invertido. Debes vender tu imagen y tu negocio como lo que quieres que sean, sin importar tu situación actual; esto te dará cierto control sobre tus circunstancias y te hará ver mucho más profesional, pues que seas un principiante no quiere decir que debas verte y comportare como uno.

Mantener tu imagen requiere de disciplina y enfoque, así que no te distraigas y ten siempre en mente lo que quieres obtener con tu crecimiento profesional, ya sea abrir tu propio salón o volverte un nombre reconocido y respetado en la industria.
Sigue aprendiendo, evoluciona y recuerda que tu profesión requiere que te mantengas abierto al cambio, pero si te propones serle fiel a tus principios y compromisos, ¡felicitaciones!, ya comprendes la parte más importante de crearte como marca.